Ciudad De México, 19 de junio de 2026.- Los aliados europeos de la OTAN están intentando llenar el nuevo vacío en el paraguas de seguridad que Estados Unidos dejará sobre el continente, tras anunciar el mes pasado que ya no pondrá a disposición de la Alianza una cantidad significativa de fuerzas y activos estacionados en bases estadounidenses pero asignados para desplegarse en Europa.
Los países europeos y Canadá están negociando cómo compensar esta decisión. Aunque el cronograma para el reajuste de Washington no está claro, fuentes aliadas indican que se llevará a cabo en fases. Estados Unidos ya no busca un reparto de la carga, sino una transferencia total: que Europa gaste más en defensa, proporcione más fuerzas y asuma una mayor responsabilidad.
Después de recibir la confirmación de los recortes, los aliados están asimilando que esta transferencia de la carga es una realidad y no solo un asunto teórico. Un número considerable de los 32 aliados, incluida España, han revisado sus contribuciones a la Alianza y presentado ofertas para cooperar en el nuevo modelo de fuerza, el sistema que determina qué activos militares pueden desplegarse rápidamente en una emergencia.
Asimismo, se está considerando cómo aumentar la participación en las rotaciones y misiones en Europa del Este en respuesta a la amenaza rusa. La Casa Blanca suma este nuevo recorte a las retiradas planificadas de fuerzas estacionadas en Europa, como los 5,000 soldados que saldrán de Alemania, y a la congelación de programas clave como el despliegue planificado de misiles Tomahawk en ese país, mientras Washington quiere centrarse en la zona del Indo-Pacífico.
Luis Simón, director de la oficina de Bruselas del Real Instituto Elcano, señaló que el recorte estadounidense plantea un nuevo desafío para los aliados europeos de la OTAN. Explicó que las contribuciones de Estados Unidos al modelo de fuerza de la OTAN son paquetes de combate completos y altamente integrados; por ello, dejar de proporcionar alrededor de 50 cazas u ocho aviones cisterna significa dejar de ofrecer todo un ecosistema militar.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, reconoció este miércoles que algunos aliados europeos han dado un “paso adelante” para “contribuir más a la Alianza”, principalmente mediante capacidades que ya poseen o esperan tener en un futuro próximo. Si bien parte del vacío será cubierto por esas contribuciones que aún están bajo negociación, la brecha no se ha cerrado por completo y los aliados aceleran esfuerzos para obtener una imagen más clara del cronograma planificado.