Ankara, 08 de julio de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró durante la cumbre de la OTAN en Turquía que el alto al fuego acordado con Irán el 17 de junio ha terminado. “Por lo que a mí respecta, ha terminado”, afirmó Trump, quien sugirió romper toda comunicación con las autoridades de la República Islámica tras un intercambio de ataques entre ambos países.
El mandatario estadounidense insultó a los líderes iraníes, calificándolos como “escoria” y “gente enferma”. “Son gente viciosa y violenta. Y si tuvieran un arma nuclear, la usarían. En lo que a mí respecta, se acabó”, dijo Trump, quien advirtió que Estados Unidos golpearía “duro” a Irán esa noche y que es “una pérdida de tiempo tratar con ellos”.
Las declaraciones provocaron un alza en el precio del petróleo; los futuros del Brent subieron un 6% en Londres, alcanzando entre 78 y 79 dólares el barril. Este repunte ocurre mientras la Guardia Revolucionaria de Irán reportó haber atacado 85 bases militares estadounidenses en Baréin y Kuwait en las primeras horas del miércoles. Por su parte, el mando estadounidense en Oriente Medio (Centcom) afirmó que sus fuerzas atacaron más de 80 objetivos, incluidos sistemas de defensa antiaérea y 60 embarcaciones ligeras, con el fin de degradar la capacidad iraní para atacar el comercio internacional en el Estrecho de Hormuz.
La agencia de noticias iraní IRIB informó de varias explosiones en los alrededores del estrecho, incluyendo seis en la isla de Qeshm y siete en la ciudad de Sirik, donde murió un miembro de la Guardia Revolucionaria. El Cuartel General Central Khatam al-Anbiya acusó a Estados Unidos de romper el alto al fuego con “un acto flagrante de agresión”, mientras que Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del parlamento iraní, aseguró que “la era de la intimidación y la extorsión ha terminado” y que “no nos inclinaremos”.
Fuera del conflicto con Irán, Trump llegó “muy enfadado” a la cumbre y criticó a sus aliados. Cuestionó a la OTAN por no querer ayudar a Estados Unidos contra Irán, a quien llamó “el principal Estado patrocinador del terrorismo”, aunque el secretario general de la alianza, Mark Rutte, defendió que los nuevos ataques estadounidenses eran “absolutamente necesarios”.
El presidente estadounidense también arremetió contra la soberanía danesa sobre Groenlandia, diciendo que la isla es “muy importante para Estados Unidos” pero no para Dinamarca, y señaló que “Groenlandia es un gran problema para nosotros”. Asimismo, atacó a España, tildándola de “una causa perdida” por no gastar lo suficiente en Defensa y amenazó con no querer “más trato comercial con España”. En Washington existe preocupación por un posible recrudecimiento del conflicto tras el fin del entendimiento de alto al fuego.