Por Redacción
Ciudad De México, 23 de julio de 2026.- El personaje animado ‘Tigre Toño’, de las Zucaritas de Kellogg’s, fue desterrado de los supermercados mexicanos hace cinco años, pero en Brasil goza de cabal salud y en Colombia se cuela incluso hasta el comedor del nuevo presidente electo, Abelardo de la Espriella. Esta disparidad ilustra el distinto avance regulatorio en la región: en 2021 entró en vigor en México la prohibición para utilizar caricaturas en los empaques, una medida que todavía no está prohibida por la ley en Brasil y Colombia.
Los tres países han avanzado en los últimos años en adoptar mayores regulaciones para los alimentos ultraprocesados. Esto se refleja en las distintas advertencias nutricionales que aparecen en los empaques de productos de una misma empresa según el país, así como en las restricciones sobre el uso de celebridades o personajes animados dirigidos a la infancia.
Sin embargo, una investigación global coordinada por Lighthouse Reports, en la que participaron Quinto Elemento Lab, las brasileñas Agência Pública y O Joio e O Trigo y la colombiana Cuestión Pública, puso al descubierto una operación sistemática de la industria para intentar frenar leyes y bloquear regulaciones.
De las 239 demandas judiciales que en los últimos 15 años ha entablado el sector en seis de sus principales mercados (Estados Unidos, Reino Unido, India, Brasil, México y Colombia) para revocar o modificar leyes y normas, 193 se presentaron en tribunales mexicanos. En Colombia fueron 18 y en Brasil 17, lo que significa que el 95 por ciento de los litigios a escala mundial ocurrieron en estas naciones latinoamericanas.
Respecto a este contexto, se señaló que “América Latina ha sido un líder mundial en la adopción de algunas de las primeras y más sólidas políticas para regular los alimentos ultraprocesados, lo que la convierte en un campo propicio tanto para innovar en políticas de salud pública como para la resistencia por parte de la” industria.