Redacción

Mucho antes de las recientes acusaciones en SEDATU, Alonso Cacho Silva ya había sido señalado por acciones similares durante su tiempo en la Comisión Nacional de Vivienda, donde, al parecer, manejó un esquema de contratos discrecionales.

Los comportamientos en el servicio público rara vez aparecen de manera repentina. En el caso de Alonso Cacho Silva, las coincidencias entre su paso por CONAVI y su actual función en SEDATU son, al menos, notorias.

Durante su permanencia en la Comisión Nacional de Vivienda, dependiente de SEDATU y liderada por Edna Elena Vega Rangel entre 2018 y 2022, Cacho Silva habría iniciado la formación de una red de empresas y personas de confianza que ahora se reproduce en la Secretaría.

La cuestión inevitable es: ¿Era consciente la actual titular de SEDATU de estas prácticas desde ese momento? ¿Las permitió como directora de CONAVI y ahora las tolera como secretaria?

La responsabilidad no desaparece con un cambio de cargo. Si existían denuncias anteriores, si había acusaciones, la autoridad investigadora debe tener en cuenta estos antecedentes como parte de un patrón de conducta.

Por Editor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *