Por Redacción
Ciudad de Mexico, 15 de marzo de 2026.- El conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán escaló a un nuevo nivel de confrontación directa, con el presidente estadounidense Donald Trump ordenando el despliegue de buques de guerra en el estratégico Estrecho de Ormuz para escoltar petroleros y anunciando un ataque “muy duro” para la próxima semana. La crisis, que inició a finales de febrero, ha dejado al menos 2,030 muertos reportados, incluyendo más de 1,230 en Irán y 800 en el Líbano, y ha paralizado rutas comerciales vitales para el petróleo global, mientras Teherán amenaza con atacar intereses estadounidenses en la región si su infraestructura energética es golpeada.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchí, respondió a las amenazas estadounidenses asegurando que cualquier ataque a sus instalaciones energéticas tendría como respuesta acciones contra empresas de Estados Unidos en Medio Oriente. La tensión se vio agravada por una guerra de declaraciones sobre el estado de salud del líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei. El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que Jamenei estaba “herido y probablemente desfigurado”, mientras que medios británicos citando fuentes de inteligencia reportaron que se encuentra en coma inducido por heridas graves.
El gobierno iraní, a través de Araqchí, desmintió categóricamente estos reportes, insistiendo en que “no hay problema alguno” con la salud del líder. Sin embargo, la especulación se alimentó porque el primer mensaje de Jamenei tras los ataques fue leído por la televisión estatal, un contraste con los discursos televisados habituales de su predecesor. Paralelamente, el ejército israelí afirmó haber asesinado en Teherán a dos altos cargos de inteligencia iraníes, identificados como Abdollah Jalali Nasab y Amir Shariat.
El conflicto ha tenido un costo humano y material significativo para todas las partes. Además de las miles de bajas reportadas en Irán y el Líbano, Estados Unidos ha sufrido la muerte de siete militares y unos 140 heridos, ocho de ellos graves, así como la pérdida de al menos cuatro aviones militares, incluido un avión cisterna KC-135 que se estrelló en Irak por causas aún no esclarecidas, aunque se descartó que fuera por “fuego hostil”. Israel reporta 12 fallecidos.
La situación ha llevado a una severa restricción de información dentro de Irán, donde las autoridades han bloqueado el internet global y controlan el flujo informativo a través de su intranet nacional. Expertas en derecho internacional han señalado que los ataques de Estados Unidos e Israel carecen de sustento legal según la Carta de la ONU. Mientras tanto, Washington busca formar una operación naval internacional en Ormuz, con posibles participantes como Reino Unido, Francia, Japón, Corea del Sur y China, aunque aún no hay confirmación oficial de qué países se unirán.
El cierre de esta crucial vía marítima, por donde pasa una parte sustancial del petróleo mundial, amenaza con desestabilizar aún más los mercados energéticos globales y profundizar la crisis. Con Trump prometiendo un nuevo golpe contundente y Teherán advirtiendo represalias, la región se encamina hacia una escalada cuyas consecuencias económicas y humanitarias podrían extenderse mucho más allá de sus fronteras.