La Habana, 24 de marzo de 2026.- El primer barco de la flotilla ‘Nuestra América’, la embarcación Maguro rebautizada como ‘Granma 2.0’, arribó este martes a la terminal de Cruceros de La Habana con 30 toneladas de ayuda humanitaria procedente de México y una delegación de activistas de múltiples nacionalidades. La llegada se produce en un contexto de grave crisis energética en la isla, marcada por fuertes apagones, y como respuesta a las políticas de asfixia económica atribuidas a la administración de Donald Trump.
Según reportes de medios digitales, la nave atracó con 32 personas a bordo provenientes de un total de 11 países, aunque otras fuentes indican la presencia de unos 40 activistas, influenciadores y miembros de movimientos sociales de más de 30 naciones. La carga incluye alimentos básicos, medicamentos, productos de higiene y más de 70 paneles solares destinados a mitigar los cortes de electricidad que afectan a la población cubana.
Ante este evento, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, afirmó que su gobierno siempre reivindicará el derecho del pueblo cubano a su autodeterminación, declaración realizada ante el posible riesgo de un conflicto armado entre el régimen de la isla y Estados Unidos. Por su parte, el canciller Juan Ramón de la Fuente precisó que México proporcionará toda la ayuda humanitaria posible a Cuba, pero cuidando no afectar las relaciones diplomáticas con el vecino del norte.
La flotilla, organizada con el apoyo de la izquierda europea y movimientos sociales internacionales, tiene programada la llegada de otras dos embarcaciones en los próximos días para continuar con el envío de suministros. Los participantes buscan entregar directamente los recursos a la población local, desafiando lo que califican como un bloqueo genocida impuesto por Washington.
La acción humanitaria destaca la solidaridad internacional hacia Cuba en medio de la escasez de combustible y alimentos. Mientras la ayuda comienza a ser descargada en el puerto habanero, las autoridades mexicanas mantienen su postura de defensa de la soberanía cubana, equilibrando su compromiso solidario con la prudencia en su política exterior frente a Estados Unidos.