Lima, 24 de marzo de 2026.- Ángelo Alfaro Lombardi presentó su renuncia al cargo de ministro de Energía y Minas de Perú tras una denuncia pública de violación presentada por Jennifer Canani, que remonta a hechos ocurridos en el año 2000. Con su salida, Alfaro se convierte en el octavo ministro en abandonar el gobierno del presidente José María Balcázar.
La denunciante señaló que los hechos ocurrieron cuando ella tenía 16 años y cursaba el quinto de secundaria en la ciudad de Pucallpa. Según la versión presentada públicamente, Alfaro, quien entonces tenía 47 años y ocupaba un cargo gerencial en una empresa eléctrica, habría contactado a los padres de Canani prometiendo reconocer al niño producto del embarazo si le permitían convivir con ella.
El exministro ha negado las acusaciones y ha planteado que la denuncia responde a una intención económica, según se desprende de las declaraciones disponibles. La investigación no reporta una resolución judicial sobre el caso ni confirma independientemente los hechos denunciados que ocurrieron hace 26 años.
La renuncia se produjo el fin de semana previo al 24 de marzo de 2026, aunque no se especifica la hora exacta del evento ni se detallan las circunstancias formales de la salida del funcionario. El gobierno peruano no ha emitido una reacción oficial detallada sobre el caso a través de comunicados públicos disponibles.
Este caso se suma a la inestabilidad ministerial que caracteriza al actual gobierno peruano. La rotación de titulares en el gabinete ha sido constante desde el inicio de la administración de Balcázar, lo que ha generado cuestionamientos sobre la continuidad de las políticas públicas en sectores clave como el energético.
La denuncia de Jennifer Canani pone en el centro del debate público las acusaciones de abusos históricos y la capacidad del sistema judicial para resolver casos que remontan a décadas pasadas. No se dispone de información sobre la edad actual de la denunciante ni del hijo producto del embarazo mencionado en la acusación.
El caso permanece sin procesos judiciales abiertos o cerrados reportados públicamente. La salida de Alfaro Lombardi marca un nuevo episodio en la trayectoria del gabinete peruano, que continúa enfrentando desafíos de gobernabilidad y credibilidad institucional.