Ciudad De México, 26 de marzo de 2026.- El Ministerio de Comercio de China presentó este miércoles las conclusiones de su investigación sobre los incrementos arancelarios implementados por México, determinando que las medidas constituyen “barreras al comercio y la inversión” para el gigante asiático. El organismo chino estimó que estas políticas podrían generar pérdidas por 9 mil 400 millones de dólares en los sectores mecánico y eléctrico, además de afectar alrededor de 9 mil millones en las industrias automotriz y de piezas, impactando un volumen total de exportaciones superior a los 30 mil millones de dólares.

La disputa comercial se originó tras el anuncio de México de aplicar gravámenes de entre 5% y 50% a más de mil 400 artículos procedentes de países con los que no mantiene un tratado de libre comercio. Aunque las fuentes periodísticas indican que la entrada en vigor de estos impuestos está prevista para 2026 y que fueron anunciados oficialmente en diciembre de 2025, Beijing ha calificado la acción como una práctica unilateral y proteccionista que busca frenar el flujo de mercancías chinas hacia territorio mexicano.

En respuesta a las acusaciones de protección indebida, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, defendió la postura del gobierno federal desde Nuevo León, argumentando que los aranceles buscan corregir condiciones de competencia desigual. El funcionario señaló que no existe un “piso parejo”, citando como ejemplo el sector del acero, donde productos subsidiados por el gobierno chino ingresan al mercado a precios significativamente menores que los de la producción nacional, lo cual pone en riesgo a las empresas locales.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado en ocasiones previas que las medidas no están dirigidas exclusivamente contra China, sino que aplican a todas las naciones sin acuerdo comercial con México, incluyendo a Rusia, Corea del Sur e India. Sin embargo, el análisis del Ministerio de Comercio chino resalta que México se convirtió en 2025 en el principal destino de exportación de vehículos chinos, lo que agrava el impacto económico de las nuevas tarifas en su industria manufacturera.

El conflicto surge en un contexto estratégico complejo, marcado por la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y un mayor escrutinio de Washington sobre la presencia de compañías asiáticas en América del Norte. Mientras el gobierno mexicano sostiene que sus acciones son legítimas bajo las reglas de la Organización Mundial del Comercio, China ha dejado abierta la posibilidad de ejecutar contramedidas comerciales e internacionales para proteger a sus industrias afectadas.

Por Editor

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