Por Redacción

Ciudad de Mexico, 28 de agosto de 2026.- La inteligencia artificial pasó de ser una novedad tecnológica a convertirse en una nueva exigencia para las y los docentes, según un artículo de opinión publicado en La Jornada. Ante este escenario, comienzan a aparecer programas de posgrado especializados, mientras que en las redes sociales se encuentran cursos, talleres, certificaciones y diplomados que prometen enseñar a utilizar esta herramienta en el aula.

Sin embargo, el texto cuestiona esta tendencia al señalar que “el problema no es que las y los docentes se capaciten, la formación permanente forma parte de la profesión; el problema aparece cuando una tecnología se convierte rápidamente en una obligación educativa sin detenernos primero a discutir qué necesitamos para incorporarla y qué consecuencias puede tener su uso dentro del aula”.

El autor del escrito, cuyo nombre no se especifica en la investigación, advierte sobre las brechas existentes: “no todas las escuelas cuentan con la misma conectividad, no todos los docentes tienen acceso permanente a internet ni todos los estudiantes disponen de computadora, teléfono adecuado o servicios digitales de pago”. En este sentido, afirma que “hablar de inteligencia artificial como si las condiciones tecnológicas fueran iguales para todos puede profundizar desigualdades que ya existen en nuestro sistema educativo”.

La reflexión también aborda el impacto en el aprendizaje de habilidades fundamentales. El artículo indica que para utilizar críticamente la inteligencia artificial se necesitan competencias como leer, escribir, resumir y argumentar, las cuales “pueden dejar de desarrollarse si se abusa de la herramienta”. Se plantea la paradoja de que “para utilizar bien una herramienta que puede leer, escribir, resumir y argumentar por nosotros, primero necesitamos aprender a leer, escribir, resumir y argumentar”.

Se ilustra este riesgo con el ejemplo de que “una herramienta capaz de resumir un texto puede resultar extraordinariamente útil, pero si un estudiante todavía no sabe identificar las ideas principales de una lectura y delega esa tarea a la inteligencia artificial, el resultado puede ser correcto, mientras el aprendizaje nunca ocurrió”. Además, se alerta que “la inteligencia artificial puede inventar información, presentar referencias inexistentes e incluso ofrecer explicaciones aparentemente convincentes que contienen errores”.

Finalmente, el texto concluye con una crítica al ritmo de adopción: “pareciera que estamos corriendo para aprender a escribir mejores instrucciones para una máquina antes de preguntarnos si existen las condiciones necesarias para utilizarla de manera crítica”.

Por Editor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *