Por Redacción

La Guaira, 19 de agosto de 2026.- Danielys Hurtado buscó a su esposo, Eduardo José Osal Mujica, durante cinco días en La Guaira tras el terremoto ocurrido el 24 de junio. Osal Mujica, de 32 años, fue uno de los 146 pasajeros del Vuelo 164 que aterrizó en Maiquetía a las 11:40 a.m. de esa fecha y posteriormente murió en el siniestro.

Antes del mediodía del 24 de junio, Eduardo logró llamar a su madre desde el teléfono de un oficial del Servicio Bolivariano de Inteligencia. “Mom, I’m finally in my country”, dijo el deportado. Durante la llamada, un policía intervino para informar: “We’re going to give him a checkup; tomorrow at 11 p.m. he’ll be at home”.

Sin embargo, los deportados fueron llevados al Hotel de Salud Negra Hipólita, ubicado en La Llanada. Según los hechos reportados, las autoridades venezolanas retiran documentos, pertenencias y teléfonos celulares a los migrantes, quienes deben entregarlos sin contraseñas para inspección policial. Los pasajeros son entrevistados y sometidos a exámenes médicos mientras se verifican sus antecedentes penales antes de ser enviados a sus ciudades de origen.

Los deportados fueron mantenidos encerrados en el hotel de cuatro pisos, fuertemente custodiado. Las autoridades venezolanas indicaron que la estancia en el inmueble era parte de un proceso de ‘triaje’ para evaluar la salud de los deportados a su llegada. Miles de deportados que arribaron en más de 160 vuelos bajo el Plan Vuelta a la Patria, coordinado entre Washington y Caracas desde 2025, habían pasado por el mismo procedimiento.

El procedimiento cambió después del terremoto y la tragedia en el hotel. Los vuelos de deportación se han reanudado a través de un aeropuerto en el este de Venezuela, mientras Maiquetía permanece fuera de servicio. A diferencia de lo ocurrido con el Vuelo 164, los deportados ya no son detenidos en Venezuela, como sucedió en dos vuelos que llegaron en agosto; al desembarcar, tienen su información registrada, se someten a exámenes médicos y son transportados inmediatamente a sus destinos finales.

Por Editor

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