Por Redacción
Ciudad de Mexico, 09 de agosto de 2026.- Enrique Serna (Ciudad de México, 1959) regresa a la novela histórica con ‘El dios hambriento’ (Alfaguara), una obra que indaga en la época prehispánica. El libro toma como epígrafe una frase de Elsa Cross: ‘¿De qué dioses somos la sombra-o el reverso?’.
La narrativa se centra en Tlacaélel, un personaje descrito por el autor como el poder detrás del trono durante un largo periodo, quien vivió más de 90 años y tenía la facultad de quitar y poner tlatoanis. Según Serna, este personaje mantiene una relación apasionada y conflictiva con Huitzilopochtli, pues siente que es su portavoz en la tierra y le presta atributos de su propia personalidad al dios que ha creado.
En contraste con otras figuras de la novela, como Moctezuma Ilhuicamina, quien representa al político carismático que sabe tratar a la gente para ganarse al pueblo, Tlacaélel es presentado como el reverso de la medalla, alguien que quiere hacerse temer. El autor lo define como “un resentido, un hijo de una concubina segundona del rey Hui”.
Sobre su proceso creativo, Serna señaló que pensaba en un lector que, si bien no requiere conocimiento previo del tema, “sí tenga disposición para hacer un esfuerzo imaginativo para introducirse en el mundo ficticio en el que yo previamente tuve que entrar”.
Respecto a su estilo, el escritor afirmó: “Mi lector ideal está inspirado en parte en mis propios gustos literarios. Siempre he tratado de escribir el tipo de novela que me gustaría leer”. Añadió que no busca crear dificultades, ya que considera que “es el novelista quien debe echarse encima todas las complejidades para ahorrárselas a sus lectores”.
Finalmente, al abordar la dimensión religiosa de la obra, Enrique Serna declaró: “No soy un creyente de ninguna religión. Siempre he pensado que los dioses son fabricación humana”.