Por Redacción
Ciudad de Mexico, 07 de agosto de 2026.- La Policía Federal de Brasil obtuvo autorización del Supremo Tribunal Federal para investigar a Fábio Luís da Silva, conocido como ‘Lulinha’, hijo mayor del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, por presunto tráfico de influencias ante dependencias del gobierno.
Ante estas acusaciones, Lula, de 80 años y favorito para buscar un cuarto mandato según las encuestas, respondió que su hijo “pagará como cualquier ciudadano” si se demuestra su culpabilidad. El entorno político brasileño también incluye al senador Flávio Bolsonaro, principal rival de Lula en los sondeos e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien está preso por el intento de golpe de Estado de 2023; Flávio ha enfrentado investigaciones durante su carrera.
Este fenómeno de escrutinio sobre los descendientes de mandatarios se replica en otras latitudes. En Guinea Ecuatorial, Teodorín Obiang, hijo del gobernante que manda desde 1979 y hoy vicepresidente, compró mansiones y autos deportivos con dinero público, acción por la cual una corte francesa lo condenó.
En Angola, Isabel dos Santos, hija de José Eduardo dos Santos, fue puesta al frente de Sonangol, la petrolera estatal, y su fortuna creció al ritmo de los contratos y decretos oficiales. Solo tras la salida del poder de su padre llegaron la ficha roja de Interpol y el congelamiento de activos en varios países; actualmente vive en Dubái sin una condena firme.
En Estados Unidos, Hunter Biden fue declarado culpable por delitos fiscales y relacionados con armas. Antes de dejar la Casa Blanca, su padre, Joe Biden, le concedió un indulto que provocó cuestionamientos incluso entre sus aliados.