Por Redacción

Ciudad de Mexico, 27 de agosto de 2026.- La Red Feminista por el Acceso a la Justicia, integrada por siete organizaciones, presentó la ‘Guía de actuación para visibilizar y atender las violencias y prácticas discriminatorias que ejercen las personas operadoras del sistema de justicia penal en México’. El documento busca atender la violencia institucional y discriminación que sufren las mujeres privadas de la libertad en el país.

La guía parte de un diagnóstico construido con los testimonios de seis denunciantes y seis imputadas en Ciudad de México, Estado de México y Jalisco. Según datos de Prevención y Reinserción Social del Gobierno de México citados en el lanzamiento, el 49.4 por ciento de las mujeres encarceladas estaba sin sentencia hasta abril de 2025, frente al 38 por ciento de los hombres. Las mujeres representan un 5 por ciento de la población penitenciaria total, equivalente a 14 mil 28 privadas de libertad para esa fecha.

Entre los patrones comunes detectados en los 12 testimonios recogidos están la revictimización, la falta de perspectiva de género, el descrédito de sus testimonios y los obstáculos para acceder a la justicia. María Luisa Montoya García destacó que estos casos no son hechos aislados, sino el reflejo de un sistema penal que “castiga doblemente” a las mujeres. “Nos hemos dado cuenta de que la mujer es más fácilmente penalizada por el simple hecho de ser mujer”, señaló.

El diagnóstico incluye el caso de María, una denunciante que pasó 19 años en prisión preventiva acusada de secuestro antes de ser absuelta en 2024. Durante su encierro, su hijo pasó de tener cinco años a ser adulto y ella se convirtió en abuela. Al salir a los 49 años, María enfrentó miedo, frustración y secuelas emocionales, además del reto de reconstruir su vida.

Montoya advirtió sobre la tortura psicológica y física que viven las mujeres en las cárceles. “Donde se ha torturado mucho a la mujer, donde se le ha criminalizado en los centros penitenciarios y son más abandonadas por las familias”, explicó. Agregó que en estos espacios “también pueden ser violadas, vendidas o castigadas torturándolas si ellas no se prestan” a favores sexuales.

La guía documenta además el abandono sanitario que enfrentan las reclusas, incluida la falta de productos de higiene menstrual y ropa íntima. Sobre esta carencia, Montoya indicó: “Al no tener toallas sanitarias, terminan usando, no sé, un pedazo de trapo o lo que sea”. La presentación del documento tuvo como objetivo, en palabras de Montoya, “visibilizar todo lo que la autoridad tendría que estar trabajando”.

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