Washington (United States), 16/03/2026.- US President Donald Trump walks across the South Lawn towards the White House after landing in Marine One in Washington, DC, USA, 15 March 2026. He returned to the White House after spending the weekend at his private club, Mar-a-Lago, in Palm Beach, Florida. EFE/EPA/Samuel Corum / POOL

Por Redacción

Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó la presión sobre sus aliados para formar una coalición militar que desbloquee el estratégico Estrecho de Ormuz, controlado por Irán, al tiempo que lanzó duras críticas contra la OTAN y países europeos por su falta de compromiso. Mientras tanto, la Unión Europea y la alianza atlántica rechazaron públicamente la vía militar, abogando por una solución diplomática, en una crisis que según el Programa Mundial de Alimentos (PMA) podría empujar a 45 millones de personas adicionales a la hambruna si se extiende hasta junio.

En declaraciones desde la Casa Blanca y a través de su cuenta en Truth Social, Trump afirmó que está presionando a aliados como Japón, Corea del Sur y Australia para que contribuyan con tropas y recursos a una operación que garantice el libre tránsito por el estrecho, por donde pasa aproximadamente el 20% del petróleo mundial y el 25% del gas natural licuado. “Es una prueba de lealtad”, declaró el mandatario, asegurando que algunos países se han mostrado “entusiastas”, aunque se negó a identificarlos. En un tono contradictorio, también afirmó que “no los necesita” y que Estados Unidos puede actuar por su cuenta.

La respuesta desde Bruselas fue contundente. La Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, tras una reunión del Consejo de Asuntos Exteriores, declaró que la Unión Europea “no participará en aventuras militares” y que su prioridad es una salida negociada. Kallas subrayó el grave costo humanitario de la crisis, señalando que el encarecimiento de las operaciones de ayuda ya alcanza un 18% y que Rusia se beneficia de la inestabilidad. La OTAN, a través de un vocero anónimo, respaldó la posición europea, rechazando la propuesta estadounidense.

El bloqueo iraní del estrecho es presentado por Teherán como una represalia por ataques previos de Estados Unidos e Israel. La situación ha forzado la evacuación de unos 30,000 ciudadanos europeos de la región desde los ataques del 28 de febrero y tiene profundos impactos económicos globales, disparando los precios de la energía, los fertilizantes y afectando las cadenas de suministro.

Carl Skau, subdirector ejecutivo del PMA, advirtió en un informe que la prolongación del conflicto hasta mediados de año tendría consecuencias catastróficas para la seguridad alimentaria mundial, añadiendo decenas de millones de personas a las ya en situación de riesgo. El organismo de la ONU alertó sobre la dificultad creciente para distribuir ayuda en medio de la crisis.

El enfrentamiento entre la postura unilateralista de Trump y el enfoque multilateral de la UE y la OTAN deja al descubierto una profunda fractura en el frente occidental. Mientras Washington insiste en una demostración de fuerza, sus principales aliados apuestan por la contención y la diplomacia, en un escenario donde las consecuencias humanitarias y económicas se agravan día a día, y sin que se vislumbre una solución próxima al bloqueo que estrangula una de las arterias comerciales más vitales del planeta.

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