Ciudad De México, 26 de marzo de 2026.- En medio de una atmósfera de expectativa y tensión logística, los preparativos para la Copa Mundial de Fútbol 2026 entraron en su fase crítica este miércoles en la capital mexicana. Mientras la Selección Nacional continuó sus entrenamientos rumbo al torneo, la FIFA confirmó el inicio de la última etapa de venta de boletos y el Gobierno de la Ciudad de México inauguró simbólicamente las obras de rehabilitación alrededor del Estadio Azteca, todo ello en un contexto marcado por incertidumbres internacionales y conflictos sociales locales que podrían impactar la logística del evento.
La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) anunció que la fase de venta de “última hora” de entradas comenzará el próximo miércoles 1 de abril a las 11:00 horas, tiempo del centro de México. Esta cuarta y última ventana de comercialización permitirá al público general adquirir localidades bajo un esquema de orden de llegada y sin sorteos, manteniéndose disponible hasta la conclusión del campeonato. El organismo destacó que la demanda ha superado expectativas, con más de 500 millones de solicitudes registradas en etapas previas, y proyecta romper el récord de asistencia establecido en 1994.
En el ámbito deportivo, la Selección Mexicana prosiguió con sus sesiones de preparación en un campamento ubicado en las afueras de la Ciudad de México, bajo la supervisión técnica de Javier Aguirre. El equipo nacional se alista para enfrentar desafíos determinantes que definirán su participación en la justa global, en un momento donde también se conocen los últimos detalles sobre los equipos que completarán el cuadro competitivo a través de las repescas de distintas confederaciones.
Por otro lado, tras cuatro meses de trabajos y una inversión cercana a los 200 millones de pesos, el Gobierno de la Ciudad de México dio por inauguradas de manera simbólica las obras de rehabilitación del espacio público en las inmediaciones del Estadio Banorte, conocido popularmente como Azteca. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, acompañada por miembros de su gabinete, declaró que la administración se encuentra en “la última milla” de los preparativos de infraestructura necesarios para recibir a las delegaciones y aficionados internacionales.
Sin embargo, estos avances conviven con focos de conflicto social que amenazan la operatividad del evento. Trabajadoras sexuales de la Calzada de Tlalpan, afectadas por la construcción de una ciclovía en la zona, han advertido que si no existe una solución a sus demandas, no habrá Mundial. Las inconformes realizaron bloqueos que paralizaron el tráfico durante horas, planteando escenarios de interrupción vial que contradicen los planes oficiales de movilidad y seguridad diseñados para los días de juego.
A nivel internacional, el panorama presenta aristas complejas derivadas de la coyuntura geopolítica. Se ha generado incertidumbre respecto a la organización general del evento debido a posturas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, así como interrogantes pendientes sobre la participación de la selección de Irán en el torneo, derivados de tensiones bélicas que aún no se resuelven. Estas variables externas se suman a los retos internos, delineando un escenario de recta final lleno de desafíos para los organizadores.