Ciudad De México, 13 de abril de 2026.- La administración del presidente Donald Trump ha impulsado una estrategia de “autodeportación”, definida como el retorno voluntario —pero bajo presión— de migrantes a sus países de origen. Desde que Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025, más de 600,000 inmigrantes han sido expulsados de Estados Unidos.

Para fomentar estos retornos, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) alienta a los indocumentados a registrarse en la aplicación CBP Home. Un anuncio promocional de la agencia declara: “Home is just a few clicks away! Take advantage of the historic and generous CBP Home Deal we are offering to illegal aliens — a $2,600 exit bonus AND a free flight to your home country!”. El monto inicial ofrecido era de 1,000 dólares, pero posteriormente se elevó a 2,600 dólares.

Sin embargo, abogados advierten sobre los riesgos de esta herramienta. Wendy Rodríguez, representante legal de una migrante llamada Mireya, señaló: “I don’t trust the government. That information you put in will be recorded, and they can use it against you”. Rodríguez añadió que incluso usando la app no hay garantía de evitar la detención: “Even if Mireya had used the CBP Home app, it wouldn’t have guaranteed she wouldn’t have ended up detained”.

El caso de Mireya ilustra estas contradicciones. Tras vivir 18 años en EE.UU., decidió regresar a México. Fue detenida por la policía en el aeropuerto de Oklahoma cuando estaba por abordar su vuelo y entregada a agentes de ICE. Según su abogada, ella preguntó por qué la retenían si se iba y mostró su boleto, pero le respondieron que era “too late”. Posteriormente, agentes de ICE llegaron a su casa sin orden judicial y detuvieron a su esposo y a dos de sus tres hijos, quienes ahora están retenidos en el centro de detención Bluebonnet en Texas.

En otro caso de alto perfil, Amanda Ungaro, ciudadana brasileña de 41 años, fue deportada en octubre pasado tras pasar tres meses en un centro de detención. Ungaro, quien compartió veladas con los Trump en Mar-a-Lago y cuyo expareja, Paolo Zampolli, fue nombrado enviado especial para alianzas globales por el mandatario, fue arrestada en junio pasado en Florida por cargos de fraude. Según The New York Times, Zampolli contactó a un alto funcionario de ICE para que su exnovia permaneciera encarcelada y fuera deportada, buscando la custodia de su hijo; ICE cumplió con la solicitud.

Desde Brasil, Ungaro declaró: “Now it’s war. We’ll see who wins… Because the man would not let me live in peace! I tried”. Agregó que no fue suficiente para él destruirla durante 20 años de relación, sino que quiso hacerlo de nuevo cuando ella comenzó una nueva vida. Sobre su arresto, dijo: “Ten police officers stormed into our home, arrested me, and took my son to the police station… Me, who has no criminal record. I was terrified”.

Paralelamente, el presidente Trump ha utilizado redes sociales para vincular la inmigración con hechos violentos. En su cuenta de Truth Social, difundió un video de un ataque en una gasolinera de Florida donde una mujer fue asesinada con un martillo. Trump aseguró que el presunto agresor es un inmigrante haitiano en situación irregular y responsabilizó directamente a su antecesor, Joe Biden, afirmando que el sospechoso permanecía en el país debido a políticas como el Estatus de Protección Temporal (TPS).

Por Editor

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