Por Redacción
Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- La comunidad científica internacional monitorea posibles señales de un ‘Súper El Niño’ que podría desarrollarse hacia finales de 2026, según análisis de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos. El fenómeno, caracterizado por un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, podría elevar la temperatura global en 2027 y alterar patrones de lluvias, sequías, huracanes y olas de calor en diversas regiones del mundo. Mientras tanto, este 17 de marzo se registraron condiciones climáticas contrastantes en Norteamérica, con calor extremo en Phoenix (38.7°C) y temperaturas inusualmente bajas en Los Ángeles (-0.7°C).
Jennifer Francis, científica del Woodwell Climate Research Center, advirtió que de desarrollarse plenamente el fenómeno, “es probable que establezcamos un nuevo récord de temperatura global”. Las proyecciones indican que el evento podría formarse entre finales del verano y otoño de 2026, liberando calor acumulado en el océano hacia la atmósfera y elevando temporalmente la temperatura promedio del planeta.
En México, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil reportó para la Ciudad de México temperaturas entre 13°C y 21°C con lluvias fuertes vespertinas, posible granizo y actividad eléctrica. Simultáneamente, análisis agroclimáticos indican que el fenómeno ENSO (El Niño-Oscilación del Sur) influye en los rendimientos agrícolas en Sinaloa, donde se esperan aproximadamente 11 toneladas por hectárea de maíz durante el ciclo Otoño-Invierno 2025/2026.
Eventos históricos de ‘Súper El Niño’ como los de 1982-1983 y 1997-1998 están considerados entre los más intensos documentados, asociados con cambios significativos en sistemas climáticos y ecológicos globales. La NOAA estima que los efectos más notorios del posible evento de 2026 podrían manifestarse entre 2026 y 2027, aumentando la probabilidad de extremos climáticos en diversas regiones.
Mientras los científicos refinan sus modelos predictivos, autoridades meteorológicas mantienen alertas por condiciones actuales, como la advertencia de calor extremo en Phoenix vigente hasta el 22 de marzo. La vigilancia continua del desarrollo de este fenómeno climático será crucial para anticipar sus potenciales impactos en la agricultura, recursos hídricos y gestión de desastres naturales en México y el mundo.