El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, en una imagen de archivo. EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

Por Redacción

Natanz, 21 de marzo de 2026.- La tensión militar entre Estados Unidos e Irán alcanzó un punto crítico este sábado tras reportes de ataques contra la instalación nuclear de Natanz y el lanzamiento de misiles balísticos, eventos que han provocado una disparada en los precios del petróleo y movilizaciones diplomáticas de alto nivel. La Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI) denunció un ataque atribuido a fuerzas estadounidenses e israelíes contra sus instalaciones, mientras el mercado energético reacciona con volatilidad ante la incertidumbre en el Estrecho de Ormuz.

Según informes de la agencia iraní Mehr, citados por medios internacionales, la OEAI confirmó que la planta de enriquecimiento de uranio en Natanz fue objetivo de bombardeos que involucraron municiones de gran tonelaje, específicamente bombas de 5,000 libras. Aunque fuentes militares israelíes mencionadas en los reportes indican no estar al tanto de la operación, la denuncia oficial iraní señala una acción conjunta. El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, ha condenado la agresión, en un contexto de conflicto que se ha extendido por tres semanas desde finales de febrero.

Paralelamente, se registró el lanzamiento de dos misiles balísticos en la región, elevando la alerta de defensa. Brad Cooper, jefe del Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), es citado en el marco de las operaciones militares, aunque no se ha emitido una confirmación oficial explícita de Washington sobre la autoría directa del ataque a la infraestructura nuclear. La falta de claridad sobre la ubicación exacta de otros arsenales costeros atacados y la ausencia de cifras oficiales sobre víctimas o daños materiales específicos mantienen la nebulosa sobre la magnitud total del intercambio de fuego.

La escalada bélica ha tenido un impacto inmediato en la economía global. El precio del barril de Brent superó los 105 dólares, marcando un incremento superior al 50% en el último mes, impulsado por la amenaza a las rutas de suministro en el Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% de las exportaciones mundiales de crudo. Ante esta presión inflacionaria, Scott Bessent, secretario del Tesoro de EE.UU., anunció medidas excepcionales, incluyendo la autorización para la venta de 140 millones de barriles de petróleo iraní que se encontraban varados, con el objetivo de estabilizar el mercado y contener el alza de los precios.

Este episodio marca una intensificación significativa en la confrontación que mantiene a ambas potencias en estado de alerta máxima. Mientras los actores políticos y militares evalúan sus siguientes movimientos, la comunidad internacional observa con preocupación la posibilidad de una expansión del conflicto que podría comprometer la seguridad energética y la estabilidad en Oriente Medio.

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