Teherán, 26 de marzo de 2026.- El gobierno de Irán rechazó formalmente el plan de paz de 15 puntos propuesto por Estados Unidos para detener el conflicto militar en Medio Oriente, iniciado el pasado 28 de febrero con ataques coordinados de Washington e Israel contra territorio iraní. Mientras la administración del presidente Donald Trump insiste en que Teherán busca un acuerdo, las autoridades iranías negaron categóricamente cualquier intención de negociar bajo las condiciones actuales.
La discrepancia se hizo evidente cuando el presidente estadounidense afirmó que Irán desea llegar a un entendimiento, declaración que fue desmentida inmediatamente por Abbas Araqchí, ministro de Relaciones Exteriores de Irán. Araqchí señaló que su gobierno no tiene planes de entablar negociaciones, contradiciendo la narrativa de la Casa Blanca, cuya portavoz, Karoline Leavitt, ha mantenido la postura de que existe apertura diplomática por parte teocrática.
En el ámbito militar, la Guardia Revolucionaria de Irán emitió un comunicado asegurando haber impactado un avión F-18 de Estados Unidos y al portaaviones Abraham Lincoln. Sin embargo, el Comando Central de Washington ha negado rotundamente que se hayan producido dichos impactos, generando una nueva contradicción sobre el estado real de los activos militares estadounidenses en la zona. Por otro lado, se reporta la muerte de Alireza Tangsiri, comandante naval iraní, aunque no se ha confirmado de manera independiente este hecho ni se han detallado las circunstancias exactas de su fallecimiento en el estrecho de Ormuz.
El plan de paz estadounidense, cuyos detalles completos no han sido divulgados íntegramente, incluye elementos como el cese del enriquecimiento de uranio, la implementación de inspecciones internacionales, la clausura del programa de misiles balísticos y el retiro del apoyo a grupos armados aliados, además de garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz. Ante esta propuesta, se menciona que Irán ha presentado una contraoferta con condiciones propias, aunque los términos específicos de dicha respuesta no han sido hechos públicos.
Ante el estancamiento, Pakistán y Turquía actúan como intermediarios en los contactos diplomáticos. Está previsto un encuentro de alto nivel para discutir el fin de la guerra, posiblemente con la asistencia del vicepresidente J.D. Vance, aunque aún no se ha confirmado si la sede definitiva será en territorio paquistaní o turco. Mientras tanto, el presidente Trump ha criticado a la OTAN por no sumarse activamente a la ofensiva militar liderada por Estados Unidos e Israel.