Por Redacción
Teherán, 22 de marzo de 2026.- El gobierno iraní respondió con advertencias militares al ultimátum de 48 horas emitido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para reabrir el Estrecho de Ormuz, una crisis que ha llevado el precio del barril de Brent a 112.91 dólares y provocado la liberación récord de reservas energéticas globales.
Ebrahim Zolfaghari, portavoz del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas iraníes, declaró que el país está preparado para defender sus posiciones tras el bloqueo de la vía marítima, por donde transita habitualmente el 20% de las exportaciones mundiales de crudo. La interrupción del flujo ha generado una pérdida estimada de oferta de 11 millones de barriles por día, desencadenando una volatilidad inmediata en los mercados internacionales.
Por su parte, Mohamad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní, utilizó la red social X para reiterar la postura de Teherán, señalando que cualquier acción hostil será contestada con fuerza. En medio de la escalada retórica, autoridades iraníes anunciaron la disposición de nuevas armas avanzadas, aunque no proporcionaron detalles específicos sobre las capacidades o ubicaciones de dicho arsenal.
La tensión se intensifica tras reportes de un ataque estadounidense contra un arsenal subterráneo en la región, aunque la ubicación exacta del objetivo no ha sido especificada en los comunicados oficiales. El ultimátum de la Casa Blanca, que exige el desbloqueo inmediato del estrecho bajo amenaza de consecuencias severas, marca un punto crítico en las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.
Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), confirmó que el organismo ha activado la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas para mitigar el impacto en la economía global. Esta medida busca estabilizar los precios que han alcanzado máximos históricos, cerca de 110 dólares por barril, como reacción directa a la incertidumbre sobre la duración del cierre del paso marítimo.
La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos, dado que la prolongación del bloqueo en el Estrecho de Ormuz podría profundizar la crisis energética y extender las consecuencias económicas a nivel mundial. Hasta el momento, no se han registrado movimientos que indiquen una desescalada inmediata por parte de los actores involucrados.