Por Redacción

Ciudad de Mexico, 16 de marzo de 2026.- El ejército israelí inició operaciones terrestres limitadas en el sur de Líbano contra bastiones de Hezbolá, mientras el ministro de Defensa, Israel Katz, anunció que impedirá el regreso de aproximadamente 250.000 habitantes a la zona fronteriza hasta considerar garantizada la seguridad de Israel. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) describieron las acciones como “operaciones terrestres limitadas y selectivas” dirigidas a “bastiones clave” de la milicia chií, precedidas por ataques con artillería y bombardeos contra “numerosos objetivos terroristas”.

Katz estableció como objetivo estratégico el vacío del territorio libanés ubicado al sur del río Litani, una zona que representa aproximadamente el 10% del territorio nacional libanés. El ministro justificó la medida señalando que Israel no permitirá el retorno de “centenares de miles de residentes” hasta que Hezbolá esté “anulado” y se considere garantizada la seguridad de las comunidades del norte israelí.

La declaración del ministro israelí somete a un cuarto de millón de personas a un desplazamiento forzoso, una estrategia que medios internacionales como EL PAÍS han calificado como “ilegal a ojos del derecho internacional” y que traza paralelismos con la política aplicada por Israel en la Franja de Gaza. Las operaciones se enmarcan en el conflicto regional más amplio desatado tras la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, del cual Hezbolá es considerado aliado clave.

El ejército israelí afirmó que las operaciones terrestres buscan “mejorar la zona de defensa avanzada” y “crear una capa adicional de seguridad” para el norte de Israel. Sin embargo, las fuentes disponibles no especifican la ubicación exacta de los bastiones atacados, el número de tropas desplegadas ni posibles bajas o daños materiales resultantes de los enfrentamientos.

Hasta el momento, no se ha reportado una reacción oficial del gobierno libanés o de Hezbolá frente a las declaraciones del ministro Katz y el inicio de las operaciones terrestres. La escalada representa una expansión significativa del conflicto en la frontera norte de Israel, donde los enfrentamientos entre Hezbolá y las FDI se han intensificado en las últimas semanas.

La estrategia israelí apunta a replicar en el sur de Líbano un modelo de “zona de amortiguación” similar al aplicado en Gaza, priorizando la seguridad militar sobre el retorno de la población civil. Esta medida podría profundizar la crisis humanitaria en la región y generar nuevas tensiones diplomáticas en un contexto regional ya altamente volátil.

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